Cuando se habla de aprendizaje de español, casi siempre aparecen las mismas imágenes: una clase, un temario, un aula. Pero hay un tipo de experiencia que funciona de otra manera.
No enseña solo gramática. Enseña a desenvolverse. Enseña cultura.
Y sobre todo, te empuja a usar el idioma en el mundo real, en conversaciones, sobremesas, conversaciones con gente local y pequeños retos cotidianos.
En el centro de esta idea está Ainoa Polo, creadora de experiencias de inmersión lingüística y cultural en España. Su proyecto nace con una filosofía clara: hacer que el aprendizaje se sienta fresco.
Y lo curioso es que no solo está pensado para alumnos, sino también para profesores de español, con una propuesta diferencial que combina formación y viaje.
En la entrevista de este mes, he charlado con ella y me ha explicado cómo funcionan estas experiencias lingüísticas que hace tanto con alumnos como con profesores por diferentes puntos de España.
00:00 – Qué es FreshLinguas y ramas del proyecto
02:42 – El Camino de Santiago como chispa de los viajes de inmersión
09:52 – Duración y tamaño de los grupos en las experiencias 1
1:49 – Cómo funcionan las clases durante las inmersiones
17:13 – Perfil y nacionalidades de los estudiantes y profesores
20:51 – Diferencia clave entre una academia y una experiencia de inmersión
27:36 – Proceso de venta y apertura de plazas de los viajes
32:44 – Perspectiva y futuro del turismo idiomático
34:44 – Error a evitar: promoción y visibilidad desde el inicio
36:32 – Dónde encontrar FreshLinguas y formas de contacto

Photo by Felix Rostig on Unsplash
Quién es Ainoa Polo y a qué se dedica hoy
Ainoa explica que le cuesta resumirse, porque hoy trabaja en varios frentes vinculados al español. Dentro de su proyecto conviven tres patas principales:
- Inmersión lingüística y cultural basada en viajes, que es una rama muy importante.
- Formación de profesores, tanto para acompañar su práctica docente como para introducir dinámicas de aula aplicables.
- Lecturas graduadas, como complemento didáctico.
Pero el foco que marca su trayectoria reciente es el de las experiencias en ruta. Y ahí aparece un elemento clave: el Camino de Santiago.
El origen: del Camino a la idea de “experiencia” (no solo viaje)
Ainoa relata que el Camino se le quedó marcado desde hacía tiempo. No como una excursión más, sino como un espacio perfecto donde el idioma y la cultura se entremezclan de forma natural.
Empezó en 2017, primero con una motivación personal: “volver a enamorarse” del Camino y descubrir que no hay solo una ruta.
El paso de lo personal a lo profesional fue lógico: Ainoa ya era profesora durante gran parte de su carrera, con roles distintos (profesora, asesora didáctica, coordinadora de academia y experiencia en el extranjero). Con ese bagaje, decidió orientar su autonomía hacia un formato distinto: viajes como experiencias lingüísticas y culturales.
Al principio, el diseño era híbrido. Los grupos reunían a profesores y a alumnos a la vez.
“Funcionaba”, dice, aunque era una “locura” por la mezcla de perfiles, niveles y nacionalidades.
Aun así, el punto de partida fue claro: el Camino encendió la chispa de lo que hoy es una oferta más amplia.
La propuesta diferencial: experiencias para alumnos y para profesores (a la vez, pero separadas)
Uno de los grandes matices que Ainoa subraya es que su proyecto no se limita a “vender un destino”. Diseña una experiencia pensada para dos audiencias:
- Alumnos que quieren usar español en contexto, interactuar con gente real y sentir el idioma “en el cuerpo”.
- Profesores de español que quieren observar, aprender dinámicas, y llevarse ideas y formación aplicada a su práctica.
En sus viajes actuales, Ainoa explica que muchas propuestas van separadas: puede haber rutas para profesores y rutas para alumnos con itinerarios que a veces comparten base, pero con enfoque distinto.
Además, ofrece una opción muy interesante: viajes para profesores que ya tienen sus propios alumnos. En ese caso, el profesor contacta con ella y puede traer su grupo, manteniendo la coherencia logística y pedagógica.
En otras palabras: no solo participa el profesor como acompañante, sino como parte activa del proceso.
Destinos: más allá del “solo Camino” (y por qué importa eso)
El Camino de Santiago sigue siendo un pilar, pero Ainoa no se queda ahí. Sus experiencias incluyen:
- Camino de Santiago con itinerarios pensados como inmersión.
- Burgos y La Rioja para conocer temáticas vinculadas al universo Camino.
- Experiencias gallegas, con rutas más cortas y un enfoque accesible para quienes no quieren hacer el Camino “completo”.
- Madrid capital en una propuesta más “clásica”.
- Experiencia por la Comunidad de Madrid, con lugares menos típicos para primeros viajes a la zona.
También está ampliando con nuevos caminos y nuevas rutas.
Sin embargo, Ainoa deja claro algo importante: no se puede multiplicar sin más. Preparar estos viajes exige mucha logística, mucha preparación y tiempo.
Por eso, en su lógica de negocio, intenta ofrecer uno o dos viajes nuevos al año, mientras recupera los destinos previos para que no queden en el olvido.
¿Cuánto duran y cuántas personas van en cada grupo?
Para Ainoa, la duración típica es de aproximadamente una semana. En el Camino y en rutas equivalentes, lo estándar suele ser:
- 8 noches y alrededor de 7 u 8 días (según el viaje).
- En general, más de ocho noches no encaja en el formato habitual.
El tamaño del grupo también es intencional. El máximo es 12 personas (con margen), porque:
- la logística es alta,
- el viaje debe tener un precio razonable,
- y el grupo tiene que ser manejable para generar interacción.
Además, encaja con una tendencia que ella menciona: el interés creciente por inmersiones intensivas y más cortas. Se observa menos apetito por estancias largas de meses y más demanda por formatos de hasta dos semanas.
Clases en ruta: menos “clase formal” y más conversación
Una de las claves del formato es que no se intenta replicar la escuela. Ainoa explica que al principio sí existía un momento más formal, como una “clase” durante el día. Pero la realidad del Camino cambia el ritmo: hay que caminar hasta las 3 o 4 de la tarde, llegan cansados y, además, quieren tiempo libre.
Por eso, en su propuesta actual, el aprendizaje funciona con:
- encuentros y conversaciones en momentos naturales,
- actividades y tareas para practicar,
- dinámicas alrededor de sobremesas, paradas y momentos compartidos.
También menciona algo práctico: el “dosier” de trabajo. No se concibe como un bloque rígido de estudio, sino como material reciclable e integrable en el viaje. Los participantes se lo llevan, pero la experiencia no se reduce a completar ejercicios.
Y aquí aparece otra diferencia: hay viajes donde el enfoque es más conversación y cultura, sin clase formal, mientras que algunas agencias ofrecen el formato clásico de “clases por la mañana y actividades por la tarde”. Ainoa elige posicionarse en la experiencia inmersiva con conversación en contexto.
Qué incluye el viaje (y cómo resuelven lo difícil)
A la hora de diseñar experiencias para grupos, Ainoa reconoce que “incluir todo” es costoso, pero funciona para que la experiencia fluya. En general, en sus viajes suelen estar incluidos la mayoría de componentes internos (según destino), y el viaje en sí puede quedar fuera de algunos paquetes.
Respecto a elementos específicos:
- Seguro de viaje: en muchos casos lo incluyen o sugieren un seguro extra. Ella prefiere añadir un seguro por tranquilidad.
- Transporte y organización interna: suelen estar gestionados como parte del paquete.
- Comidas: se han ido ajustando. En especial en el Camino, gestionar cenas para grupos requiere logística y disponibilidad. Ainoa está empezando a retirar algunas comidas para dar más libertad, porque si un participante ya ha comido, forzar una cena de grupo le puede restar valor y generar problemas.
El punto delicado siempre llega con dietas y restricciones: vegetarianos, veganos, celíacos y alergias. Ella menciona que cuando hay uno o dos, es más fácil encontrar alternativas. El dolor de cabeza aparece cuando hay menú cerrado de grupo. Su enfoque es ir encontrando más lugares adaptados a medida que el mercado evoluciona.
Quiénes viajan: motivaciones, edades y el “perfil que se repite”
Los grupos suelen tener un rango amplio por edades, pero Ainoa observa patrones:
- Normalmente son adultos.
- Hay alumnos jubilados, pero no necesariamente “jubilados sedentarios”. Ella distingue entre quienes están muy activos y quienes no se enganchan con experiencias intensas.
- También llegan alumnos muy mayores, incluso para hacer el Camino, con entusiasmo y forma física.
No aplica filtro rígido por edad. Vienen edades mezcladas y, con el tiempo, detecta que en la práctica el rango tiende a parecerse.
Las motivaciones, en cambio, sí se parecen mucho:
- contacto directo con la cultura, no solo con contenidos en papel o en aula,
- inmersión real: están juntos gran parte del día,
- interacción con gente local, que en academias es más difícil.
También se valora que el grupo no resuelva todo hablando su lengua. Aunque a veces coincidan nacionalidades, el objetivo es que el español circule. Ainoa intenta crear oportunidades para hablar: presenta personas locales, genera microinteracciones y sugiere tareas en el mundo real.
Estas tareas no son solo “practicar”. Son un empujón a la autonomía: comprar algo, pedir en un contexto real, moverse sin depender de otros. A los alumnos les entusiasma porque se sienten capaces.
El profesor como compañero: ambiente, química y repetición
En su diseño, el profesor no es un juez de aula. Ainoa explica que, por ahora, muchas veces el profesor que acompaña es ella misma, y que su rol se entiende como el de un compañero de viaje.
¿Por qué funciona? Por el clima. Los alumnos llegan con miedo inicial, por eso ella insiste en avisar desde el principio que no habrá pánico: el ambiente es distendido y el aprendizaje se hace con conversación.
Además, aparece un fenómeno que ella considera decisivo: la amistad que se crea en el grupo.
Los participantes repiten porque hay química, y a veces incluso “vienen en paquete”, recomendando a otras personas. Para Ainoa, el boca a oreja es la mejor campaña de marketing: clientes felices que recomiendan.
Anticipación y proceso de venta: cómo se organizan con hoteles y fechas
A nivel práctico, Ainoa gestiona con mucha antelación. Abre plazas con cerca de 10 meses de margen, aunque puede ajustar por la disponibilidad de hoteles y fechas.
El esquema suele ser así:
- Publica plazas.
- Los participantes reciben la información por email de forma periódica.
- Para confirmar, hacen un depósito (al menos cuando se requiere para asegurar el viaje).
- Normalmente no hay reunión previa, salvo casos de alumnos nuevos.
- Si alguien es nuevo, puede haber una reunión online para conocer nivel de español y resolver dudas.
Ella recalca que esas reuniones, cuando ocurren, no se usan para “filtrar” perfiles, sino para quitar miedos y preparar al participante. Es un paso final más emocional que comercial.
El futuro del turismo idiomático: destinos pequeños y experiencias tranquilas
Ainoa se muestra optimista. Observa que el turismo idiomático de corta duración en grupos pequeños va creciendo en destinos menos masivos.
En su visión, eso tiene sentido porque el estudiante quiere algo distinto: más contacto con el lugareño, rutas más relajadas y experiencias que no se parezcan a “hacer turismo estándar”.
También lo conecta con una idea muy actual: la alternativa frente al aprendizaje por cuenta propia y las herramientas automatizadas. Dice que no imagina la desaparición del profesor, pero sí un reordenamiento. El aprendizaje en ruta, con interacción humana y cultura, tiene un valor que no se sustituye fácilmente.
Qué error evitar si quieres montar experiencias similares
Si alguien pretende crear experiencias parecidas, Ainoa ofrece un consejo contundente: empezar la promoción antes de depender solo de referencias.
Aunque hoy ya entren alumnos por boca a oreja, recomienda crear audiencia y visibilidad desde el principio. No porque sea un capricho, sino porque posicionarse en el tiempo cuesta.
Y en negocios con viajes de alta logística, esa espera duele: cuando todo es urgencia, el negocio se vuelve difícil. Ainoa propone lo contrario: hacer la parte comercial y de visibilidad en paralelo, incluso antes de tener todo cerrado.
Dónde encontrar a Ainoa Polo y sus experiencias
Para conocer itinerarios, fechas y contacto:
- Web: freshlinguas.com
Ainoa también señala que puede adaptarse a necesidades del grupo y que un profesor puede elegir fechas e incluso construir un viaje a medida. La propuesta, en el fondo, es la misma: aprendizaje con cultura, idioma con interacción y experiencia que deja huella.
Recursos extra para diseñar experiencias y venderlas
Si eres profesor o equipo docente y quieres que una experiencia en ruta no dependa solo de referencias, te puede ayudar estructurar la propuesta y su comunicación. Por ejemplo, este artículo sobre atraer clientes puede darte ideas prácticas para ganar visibilidad desde el inicio.
Además, si quieres organizar tu parte pedagógica y logística de forma reutilizable (itinerarios, tareas, materiales), te puede servir la guía sobre planificar una clase y trasladar esa lógica al formato “encuentros y conversaciones” que describes en el viaje.
Y para la parte práctica de reservas, confirmaciones y coordinación con grupos (profesores y alumnos), aquí tienes un recurso para agendar y reducir fricciones administrativas.


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