Marc Prensky en su obra Enseñar a nativos digitales nos ofrece una visión actual de qué papeles debería cumplir el profesor en clase y qué papeles son los que debería tomar el alumno.
El típico papel del profesor experto o del transmisor de contenido es cosa de otra época. Hoy en día tus estudiantes van a pedirte más.
Y en cuanto a los papeles del alumno (nativo o inmigrante digital), te adelanto que tienen que ver con dos elementos clave: tecnología y autonomía.
En fin, que el impacto de los nativos digitales es una realidad. Se trata de adaptarse a un nuevo entorno educativo y de enseñanza teniendo en cuenta estos nuevos papeles.
A partir de aquí, si quieres descubrir estos papeles y aplicarlos a la educación, sigue leyendo este artículo.

Las funciones que debería cumplir un nativo digital en clase
¿Qué es un nativo digital?
El nativo digital es una persona que ha crecido en la era digital, en lugar de haber adquirido familiaridad con los sistemas digitales como adulto en cuanto entonces se le debe considerar como un inmigrante digital.
Por lo tanto, tus alumnos de hoy dependen del elemento tecnológico absolutamente para todo.
Tú, como profesor, no solamente debes rodear a estos alumnos de estos elementos (computador, tableta, ordenador, web, internet…), sino saber usarlos con una finalidad educativa para que el estudiante se encuentre en su «salsa» y pueda asumir alguno de estos papeles que te comento a continuación.
El investigador
El estudiante del siglo XXI no necesita escuchar clases magistrales mientras el docente habla, habla y habla…
Necesita acción. Necesita salir ahí a fuera (físicamente o con la ayuda de Internet) e investigar.
Si bien el profesor se echa a un lado y favorece que sea él quien haga su trabajo, no quiere decir que se vaya del laboratorio.
Mientras el docente plantea un problema cuyo origen es desconocido y hay que encontrar sus causas, los estudiantes investigan, encuentran, evalúan, sintetizan y finalmente presentan la información.
Llevan a cabo una investigación sobre un tema real que siempre presenta un objetivo público: esos hallazgos (el proyecto, trabajo, exposición…) son presentados en público y reciben el feedback de los otros investigadores y del docente.
El experto en tecnología
Como investigadores necesitan todas las herramientas necesarias para llevar a cabo su investigación, evaluación, síntesis y presentación del informe.
Fuera del aula utilizan la tecnología. Y la utilizan de maravilla; la gran mayoría la conoce incluso mejor que el docente.
El docente del siglo XXI se hace la siguiente pregunta: si conocen tan bien la tecnología y la utilizan cada día para solucionar sus necesidades diarias, ¿por qué no incluirla en clase?
El profesor la deja utilizar libremente a los alumnos durante su investigación, pero nunca olvidando que es una de sus tareas es la de evaluar y reconducir el proceso de aprendizaje si es necesario.
El pensador
El impacto de los nativos digitales te obliga a meterse en su cabeza.
Y en su cabeza ya no hay tanto espacio para la memorización. No le interesa tanto escuchar ni absorver información como en el alumno del siglo pasado.
Se ha dado cuenta de que retener tanta información en la cabeza sin darle ninguna utilidad no sirve para mucho.
El docente debe exprimir ese conocimiento y transformarlo en pensamiento crítico que facilite a los estudiantes entender el mundo que viene por sí mismos.
El superhéroe
Tienen conocimiento y están orientados hacia el pensamiento crítico.
Ahora bien, pero exactamente ¿para qué? Pues para salvar el mundo.
Su aprendizaje está relacionado con aprender una habilidad o contenido que aporte una solución práctica destinada a solucionar un problema de este mundo.
Deben acabar su formación académica con las herramientas y el conocimiento necesario para estar dispuestos a dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontraron.
El profesor de sí mismo
En un futuro tan incierto, es difícil creer que la formación académica que reciban les ofrezca todas las soluciones que necesiten.
Por esa razón, deben convertirse ellos también en docentes y continuar con su aprendizaje de por vida una vez terminen con sus estudios.
Deben estar codificados para autoaprender rápidamente. Todo cambiará muy rápido y habrá que saber adaptarse a los cambios. Y para ello la creatividad es algo necesario para asegurar su futuro.
El impacto de los nativos digitales en el PROFESOR
La enseñanza del siglo XXI te obliga a que protagonices estos nueve papeles.
No al mismo tiempo, pero sí alternándolos y equilibrándolos según las necesidades de tus alumnos.
Recuerda siempre hacer uso de las nuevas tecnologías educativas. Esta generación digital ha nacido inmersos en un mundo de aplicaciones digitales y con acceso a la tecnología (por no decir que es dependiente de ella absolutamente para todo), por lo que es algo que deberías considerar llevar a tus clases.
El entrenador
El objetivo de todo entrenador es hacer mejor a la persona a la que entrena.
Un entrenador es alguien capaz de motivar a sus jugadores a que trabajen cada día y saquen lo mejor en cada partido.
Ahora bien, no me refiero a que te conviertas en el típico entrenador de fútbol o baloncesto, sino más bien en uno de tenis o de boxeo.
La gran diferencia entre estos dos tipos de entrenadores es que los últimos se centran en el individuo. Idea que es clave en el docente del siglo XXI.
El educador del siglo XXI se basa en una enseñanza personalizada y en diseñar un método específico para el estudiante.
Son motivadores, retroalimentan y se comunican a través de los intereses del alumno
En el mundo de la docencia, esto significa que el docente del siglo XXI es alguien capaz de motivar no a través de la instrucción y la explicación teórica, sino a través de la retroalimentación y de sus intereses.
Ayuda a sus alumnos a encontrar su pasión y habla a través de ella.
El guía
Mientras el entrenador activa la motivación en el estudiante, el guía ayuda a que el motivado se mueva.
Cuando alguien quiere adentrarse en la jungla, nadie le obliga a meterse allí: lo hace porque él o ella quiere, porque está motivado por hacerlo.
Al haber encaminado su aprendizaje hacia sus intereses y pasiones, tus estudiantes ya tienen la motivación necesaria para emprender el viaje. Ahora solo falta encontrar a alguien que les ayude y guíe en ese viaje.
El experto en instrucción
Este es el bagaje que nos ha dejado el docente del siglo XX. Todos conocemos las habilidades tradicionales del profesor.
Sin embargo, el docente del siglo XXI necesita tomar este papel basado en el conocimiento y unirle nuevos ingredientes: creatividad e imaginación.
Deberías empezar implementar un tipo de pedagogía en la que no contases ni explicases, sino enseñases.
Para serte más exacto, el experto en instrucción, además de equilibrarse con los dos papeles anteriores, debe interpretar otros papeles secundarios.
El diseñador
Están esperando a que les traigas algo nuevo casi en cada clase.
Ponte el traje de diseñador y repítete a ti mismo: soy creativo, soy creativo, soy creativo.
La idea es que te empieces a ver como un profesor de arte que enseña a sus alumnos con poca instrucción teórica y muuuuucha práctica creativa.
Y sí, esto también incluye llevar al aula actividades creativas y sorprender a cada instante.
El fijador de contexto
No expliques nada que no esté contextualizado.
Si llevas a clase un artículo sobre los restaurantes más famosos del 2017 para presentar una estructura gramatical determinada, contextualiza previamente con el mundo de la cocina.
Es importantísimo que lleves el material y el contenido a su realidad cercana. Tiene que percibir que aquello que aprende es relevante y real (y añadiría que centrado en la actualidad).
El interrogador
Otra idea para que enseñes sin contar: haz preguntas. Preguntas buenas que hagan pensar y reflexionar.
Si quieres convíertete en un interrogador socrático.
Nada de preguntas cuya respuesta sea cerrada y olvídate de pedir la respuesta con la técnica levantar la mano. Sólo harás que respondan unos cuantos estudiantes con respuestas cuyo resultado ha sido la memorización previa.
El proveedor de rigor
El rigor se refiere a marcar un nivel mínimo por debajo del cual el examen/proyecto/trabajo del alumno o es aceptable.
Tu tarea como docente del siglo XXI es ayudar a acercarles al rigor mínimo con la repetición y la revisión de sus trabajos.
El alumno debe ser capaz de aprender a valorar su propio trabajo y a saber si está por debajo de ese rigor y cómo alcanzarlo.
El garante de calidad
Mientras el rigor es la línea que separa lo aceptable de lo no aceptable, la calidad es el máximo potencial de tus escolares.
Como docente del siglo XXI, debes evaluar y criticar el trabajo del alumno para permitirle alcanzar la mejor calidad posible.
Evaluar uno por uno una clase de 40 estudiantes puede resultar exhausto, así que innova y permite nuevas formas de evaluación motivadoras y que te regalen tiempo.
La coevaluación entre iguales es una forma fantástica de evaluación.
Además, hoy en día la tecnología (por ejemplo, publicar un artículo en un blog y dar la posibilidad que sus compañeros lo evalúen) es una herramienta que permite evaluar la calidad de cualquier trabajo.
Comentario personal para el inmigrante digital
¿Y qué sucede cuando lo que tengo en clase no son nativos digitales?
Pues bueno, el impacto de los nativos digitales ya transciende varias generaciones.
Es posible que tengas a una generación mayor, que igual nació sin acceso a la tecnología o sin el entorno tecnológico que te comento.
En este caso, no te queda otra: vas a tener que adaptarte sí o sí a ello. Esta es la realidad que se ha establecido y no cambiará.
En ese caso, ya no estamos hablando de un nativo digital, sino de un inmigrante digital.
Tanto seas un profe de nativos digitales como de inmigrantes digitales, echa un vistazo a todo lo que te dejo aquí debajo. Te ayudará tanto a incluir la tecnología en tus clases presenciales como a explotarla mejor en tus clases online.

grasias me sirvió mucho