Como docente trabajas dentro un sistema educativo. Aunque igual más que a una escuela se parece a una fábrica.
Acabamos las clases y nos quitamos el mono de trabajo para volver a la normalidad.
Hemos contribuido al principal objetivo de la industria en la que trabajamos: crear en masa productos idénticos.
¿Realmente este mundo necesita formar a individuos con unas mismas características?
¿Realmente todos somos iguales y debemos contribuir del mismo modo a la sociedad?
¿Como podemos introducir la diversidad y el cambio a un mundo que parece homogéneo y estático?
En este artículo analizo la obra de Ken Robinson «Escuelas creativas», en la que el autor pretende impulsar nuevos conocimientos y habilidades para implementar un nuevo método de enseñanza que derribe lo que para muchos es un sistema de enseñanza obsoleto, propio de la era industrial.

Los principios del actual sistema educativo industrial
Empieza, como cada lunes, la jornada laboral en la fábrica.
Acudimos a ella para contribuir a la creación en masa.
Nos leemos sus principios y reglas y las seguimos a rajatabla.
Renovar la educación pasa por que el docente elimine el criterio de observancia
Imagínate que estamos en una fábrica.
Cuando un producto llega al final de la cadena de montaje, se procede al análisis y a la observación.
Verificamos si realmente cumple con los requisitos establecidos. Deben tener y cumplir con los estándares fijados con antelación.
En el caso de que pase todas las pruebas, el producto saldrá al mercado.
En el caso de que no se así, se tirará a la basura y se creará otro en la siguiente tanda de creación en masa.
Pero siempre bajo los mismos criterios evaluativos. Los mismos para todos estos productos de una economía propia de la globalización.
Menos exámenes y más diversidad en los criterios evaluativos
El estudiante debe pasar por unas observaciones (exámenes) que determinan si es apto o no apto para el mercado laboral.
Estos exámenes se basan en unos mismos criterios para unos alumnos que deben acabar el sistema educativo con las mismas características.
Esta rígida observancia fulmina la posibilidad de concebirlos como individuos con habilidades y talentos diferentes y específicos.
Aniquilamos su creatividad y, con ello, la posibilidad de demostrar que son talentosamente diferentes a los demás.
La innovación no está en el proceso lineal de una fábrica
Un proceso lineal se caracteriza por elaborar un producto siguiendo diferentes etapas programadas hasta llegar al resultado final deseado.
Se planifica el inicio, la producción y el resultado final del producto.
Recogemos la madera recién cortada y la llevamos a la fábrica.
Allí planificamos y programamos las diferentes etapas y secuencias por las que tiene que llegar a convertirse en una cómoda silla.
Si algo se sale de la secuencia programada, nunca podrá llegar a ser una cómoda silla.
Se tirará a la basura y se empezará otra vez de nuevo siguiendo el mismo proceso anterior.
El proceso lineal en la educación
Empiezas por párvulos, continuas por la enseñanza primaria y, si todo marcha bajo lo previsto, acabas alcanzando la educación superior.
Cada una de estas secuencias están orientadas siempre al mismo fin (educación superior) y se organizan con un único criterio: tu edad.
Seguro que como docente has tenido a un alumno que no progresa al mismo ritmo que los demás.
Se crean clases y cursos con estudiantes con la misma edad. Se cree que todos los alumnos con la misma edad avanzan del mismo modo, y que los alumnos con edades inferiores lo hacen más despacio.
Seguro que también conociste a alguien al que se le daba fatal las matemáticas pero era bastante bueno en lenguas.
Se cree que todos estamos capacitados para progresar del mismo modo en las mismas asignaturas.
La calidad a lo largo de la vida académica va más allá de la oferta y la demanda
El principio de la oferta y la demanda refleja la relación que existe entre la demanda de un producto y la cantidad ofrecida de ese producto teniendo en cuenta el precio al que se vende el producto.
Cuando un producto es fabricado y se lanza al mercado laboral, se tiene en cuenta cuántos productos iguales hay en el mercado y cuánta necesidad hay por parte del cliente en comprarlo.
Si hay mucha cantidad y el interés es bajo, el precio del producto será bajo.
Pero si hay poca cantidad pero el interés es alto, ese producto se considera valioso y su precio será alto.
La oferta y la demanda en la enseñanza
Para renovar sistema educativo, hay que tener en cuenta que en cada época hubo una demanda en concreto de conocimiento o de habilidades.
Los sistema educativos se moldeaban alrededor de esas necesidades y formaban a individuos que pudiesen cubrir dichas necesidades.
En estos últimos años, estas necesidades se han centrado en el conocimiento, habilidades y trabajo intelectual.
De ahí que el número de graduados y de universidades se haya disparado.
El problema viene cuando no nacemos con las habilidades de «moda» de la época.
Si has tenido la suerte de nacer en una época en la que tus habilidades como individuo se encuentran relacionadas con dicha demanda, estás de enhorabuena.
Si no las posees, seguro que te dirán que no estás capacitado.
Hoy en día, se entiende que si gozas de una buena inteligencia académica estás capacitado para este mundo.
El problema es que no todos nacemos con las mismas inteligencias. Y de todas formas, el mercado ya está saturado de titulados universitarios.
Hay que reforzar la educación eliminando los procesos del trabajo
Como consecuencia del principio de linealidad, es necesario dividir el proceso productivo en diferentes etapas.
El obrero acude a la fábrica para trabajar siguiendo una serie de procesos que se rigen por las mismas reglas estándares:
- Un horario que marca el inicio y el final de su jornada laboral.
- Un timbre que le avisa cuando puede descansar, cuando debe volver a empezar a trabajar, cuando debe cambiar de proceso productivo…
- Unos especialistas en cada materia que forman al obrero para que pueda ser capaz de cambiar de proceso productivo según el horario.
Los procesos en una escuela
En una escuela también existe:
- Asignaturas diferenciadas de las otras con un horario de inicio y de conclusión.
- Un timbre que te indica cuando has acabado con esa asignatura y empiezas otra.
- Profesores con un conocimiento dividido y especializado para cada asignatura.
- Jornadas escolares divididas en asignaturas monotemáticas con un inicio y un final.
- Clases divididas por edades y no por habilidades.
- Un sistema educativo dividido en diferentes ciclos marcados por edades: educación primaria, secundaria…
Para renovar el sistema educativo está en concebirlo como orgánico
Hay que empezar a hacerse la idea de que nuestra existencia en este mundo no es lineal y sí orgánica.
Se debería empezar a educar siguiendo los mismos principios por los que nacemos, vivimos, nos desarrollamos y un día morimos.
Concebir la educación al margen de nuestra realidad biológica es un disparate.
Todo sistema biológico es complejo, diverso y adaptativo.
El derecho a una educación diversa
Nacemos con talentos diferentes y nos desarrollamos en ambientes diferentes.
Ofrecer una educaciónn universalizada a individuos que son diferentes, significa ir en contra a nuestra naturaleza diversa.
Cada estudiante es único en un área determinada. Dos alumnos no son siempre iguales.
La docencia debe pensar en la educación diversa, no excluyente, con el fin de potenciar todas las virtudes a todos los alumnos.
Hay que incluir la complejidad del alumnado
La educación, como la vida, no son números binarios ni blanco o negro. Existen un gran número de matices.
Nunca deberíamos acabar en sistemas de enseñanza reduccionistas, basados ni en los mismos criterios evaluativos ni en los mismos programas formativos.
El ser humano aprende de forma diferente y siguiendo sus propios niveles de progreso en diferentes áreas. Esto ya debería ser señal de aviso de nuestra realidad compleja.
Deberíamos incluir sistemas evaluativos adaptados a esta complejidad y diversidad con el fin de desarrollar el avance y progreso de cada uno de nuestros estudiantes de forma equilibrada y justa.
Hay que garantizar el derecho a la adaptación
Cuando algo ha cambiado en nuestro ambiente, nuestro organismo también ha cambiado. Nos hemos adaptado para sobrevivir.
No tiene sentido no cambiar la enseñanza en un momento en que todo parece ser que está cambiando.
Seguir formando a individuos con competencias y habilidades de un mundo que no existe es abocarlos al fracaso.
Tú que eres docente, empieza por cambiar ahora mismo y adáptate a la nueva realidad que está emergiendo.
Forma a individuos que puedan desarrollarse y poner su talento al servicio de esta realidad 😉
Si tú también eres un profesor de español comprometido con renovar el sistema educativo…
Aquí debajo te dejo un buen arsenal de material para tus clases de español.
Es todo lo que he ido creando durante estos años como profe 🙂


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